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Proceso electoral que
puede ser inédito
El proceso electoral que viene desarrollándose en Trujillo está adquiriendo características que por inéditas, pueden convertirlo también en inédito, perdonando el juego de palabras que no por falta de sinónimos torna simple su calificación. Inéditas para hacerse inédito, es lo que queremos decir.
En primer lugar nos parece que hay una actitud de la ciudadanía muy distinta a la de otras épocas. Notamos un electorado menos predispuesto a aceptar consignas y si, mas bien, a asumir posturas reflexivas. Inclinado a analizar con justicia merced a la comprobación visual y a desligarse de los anacrónicos entusiasmos partidarios, antiguos y nuevos, postergando slogans y sonsonetes que caracterizaron en el próximo pasado a las marchas y manifestaciones políticas. La gente no quiere salir a las calles, por lo menos en nuestra región, a veces por el frío pero la mayoría porque ya nada la enardece ni la estimula. Y claro no falta quienes le echan la culpa al clima refiriéndose al inusitado frío reinante.
Se nota más respeto a la mano de la autoridad electoral y esta se esfuerza por cumplir un papel digno, lejos y distinto de lo que ocurría hasta hace más de 20 años en que se notaba, tanto favoritismo como complacencias a favor de uno u otro. Por ejemplo, ha caído muy bien en la colectividad la decisión del Jurado de retirar la publicidad instalada, sin permiso, en los postes de la ciudad que tanto daño ha venido haciéndole a la imagen del Trujillo próspero y moderno que con tanto esfuerzo nos estamos empeñando en construir.
Buena es también la iniciativa, no solo de los medios de comunicación, como era en el pasado cercano, sino, hoy de diferentes instituciones, que se preocupan porque la ciudadanía esté enterada de las diferentes proposiciones de los candidatos con la debida anticipación y así, muchas veces a nivel familiar se las pueda analizar separando la paja del trigo y poniendo en su sitio a aquellas descabelladas o simplemente demagógicas que deban ser puestas de lado por irreales, fantasiosas o absurdas.
Trujillo, en el inmediato pasado se caracterizó por asumir posiciones más bien emotivas que reflexivas, lo que contribuyó, sin duda, a que la ciudadanía no pusiera en acción sus fuerzas más dinámicas para el desarrollo y el progreso. Un quietismo tan negativo que ha contribuido a que ahora los mismos beneficiados de antaño lo reconozcan como el factor que llevó a la población a sacudirse emocionalmente y a buscar nuevas posibilidades. Significativo mea culpa que termina siendo beneficioso para todos pues ha de llevar a los trujillanos a participar con inteligencia y mesura en una sana competencia en la que todos saldremos beneficiados. Nadie estará seguro sino por las calidades que pueda exhibir u ofrecer.
Es cierto y necesario, también, que en medio de este ambiente distinto que ahora nos complace, las comunidades políticas y sus candidatos se pongan totalmente a la altura de sus responsabilidades y no permitan que se rebasen los linderos de la educación y el respeto que el mejorado proceso exige. Y quien no lo haga habrá de sentir, en carne propia, la insatisfacción colectiva.

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