El proceso electoral que viene desarrollándose en Trujillo está adquiriendo características que por inéditas, pueden convertirlo también en inédito, perdonando el juego de palabras que no por falta de sinónimos torna simple su calificación. Inéditas para hacerse inédito, es lo que queremos decir.
En primer lugar nos parece que hay una actitud de la ciudadanía muy distinta a la de otras épocas. Notamos un electorado menos predispuesto a aceptar consignas y si, mas bien, a asumir posturas reflexivas. Inclinado a analizar con justicia merced a la comprobación visual y a desligarse de los anacrónicos entusiasmos partidarios, antiguos y nuevos, postergando slogans y sonsonetes que caracterizaron en el próximo pasado a las marchas y manifestaciones políticas. La gente no quiere salir a las calles, por lo menos en nuestra región, a veces por el frío pero la mayoría porque ya nada la enardece ni la estimula. Y claro no falta quienes le echan la culpa al clima refiriéndose al inusitado frío reinante.
Se nota más respeto a la mano de la autoridad electoral y esta se esfuerza por cumplir un papel digno, lejos y distinto de lo que ocurría hasta hace más de 20 años en que se notaba, tanto favoritismo como complacencias a favor de uno u otro. Por ejemplo, ha caído muy bien en la colectividad la decisión del Jurado de retirar la publicidad instalada, sin permiso, en los postes de la ciudad que tanto daño ha venido haciéndole a la imagen del Trujillo próspero y moderno que con tanto esfuerzo nos estamos empeñando en construir.
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